
Sus detractores creyeron al final próxima de los sistemas de búsqueda de personas cuando la telefonía móvil DECT llega en las empresas y los establecimientos de salud.
Hasta ahora, no se juega aún y el viejo BIP aún ciertamente tiene algunos años ante él. ¿Por qué?
Presente en los bolsillos de los personal desde más de 30 años, la ausencia de comunicación verbal y bidireccional lo destinaba deba-decir desaparecerse sin demora. Sigue siendo la herramienta más eficaz para difusión unilateral de mensajes cortos.
¡Ocupa dos veces menos sitio que un teléfono en el bolsillo, pueden leerle sin ninguna manipulación si se agarra al bolsillo de pecho, su autonomía es doble o triple de un teléfono y su resistencia a las caídas es contrariamente proporcional a su peso, lo que representa dos a tres veces mejor que un combinado DECT! ¡Además, el tiempo de difusión de un mensaje es infinitamente más corto!
¿Entonces de que se le acusa?
Dos cosas principales: su lado “antiguo” aunque las tecnologías evolucionaron mucho y la ausencia de comunicación vocal que, a veces, limita la eficacia de la intervención que le deriva…
La práctica pone de manifiesto hoy que en los establecimientos donde el BIP había desaparecido en favor de el móvil DECT, la búsqueda de personas reanuda una parte de sus prerrogativas para algunas categorías de personal.
>> Descargar la documentación